La espera para inhumar cenizas en el Cementerio Jardín se prolonga durante meses por la falta de la licencia municipal
El duelo también se atasca en los despachos. Varias familias de Alcalá de Henares podrían estar viendo retrasado uno de los momentos más delicados tras la pérdida de un ser querido: la inhumación de las cenizas en un columbario del Cementerio Jardín. La denuncia pública parte de familias que ha presentado reclamaciones ante el Ayuntamiento después de esperar, según explican, varios meses para depositar las cenizas de sus familiares y aún siguen a la espera.
El motivo que, según asegura, se ha trasladado desde el Cementerio Jardín es claro: los nuevos columbarios siguen pendientes de la licencia municipal necesaria tras las obras de ampliación. Una situación que, más allá del trámite administrativo, está generando angustia entre las familias afectadas. “Llevamos mes y medio esperando poder inhumar las cenizas de mi padre en un columbario del Cementerio Jardín”, explica Olga en su reclamación. La vecina añade que les sorprende que en una ciudad como Alcalá de Henares no hubiera disponibilidad y que, además, la espera se haya prolongado tanto.
Cementerio Jardín y licencia: un retraso que afecta al duelo de las familias
La queja no se limita a una cuestión de plazos. Las familias afectadas ponen el acento en el impacto emocional que esta situación está provocando. A su juicio, la falta de una solución rápida impide a muchas familias cerrar adecuadamente el duelo y dar descanso definitivo a las cenizas de sus familiares.
Ese es el verdadero fondo del problema: lo que para la administración puede ser un expediente pendiente o un trámite relacionado con una licencia, para quienes atraviesan una pérdida reciente se convierte en un sufrimiento añadido. Consideran que no existe suficiente conciencia sobre lo que supone para una familia no poder culminar un proceso funerario por razones administrativas.
Una reclamación al Ayuntamiento para agilizar la licencia
Ante esta situación, las familias están optando por registrar una reclamación formal con un objetivo doble: dejar constancia del problema y reclamar una respuesta urgente del Ayuntamiento. En su mensaje pide que se dé visibilidad a este caso y que se agilicen los trámites necesarios para que los columbarios puedan ponerse en uso cuanto antes.
La petición es directa: acelerar aquello que, desde fuera, puede parecer un simple procedimiento de licencia, pero que para las familias representa la posibilidad de poner fin a semanas de incertidumbre y dolor.
La situación abre interrogantes que afectan de lleno a la gestión del servicio funerario: si la ampliación de columbarios ya está ejecutada, por qué no se ha completado aún su puesta en funcionamiento, en qué punto exacto se encuentra la licencia y cuándo podrán utilizarse finalmente esos espacios.
El problema va más allá de un trámite administrativo
La denuncia de Olga pone rostro a una realidad que probablemente comparten otras familias. No se trata solo de una demora burocrática. Se trata de personas que, semanas después de despedirse de un padre, una madre o cualquier ser querido, siguen sin poder completar un paso esencial en ese proceso.
En estos casos, cada día cuenta. La espera no se mide únicamente en términos administrativos, sino también emocionales. Y por eso la situación del Cementerio Jardín no debería leerse solo como una cuestión de gestión de licencia, sino como un problema que afecta a la dignidad y al descanso de muchas familias.
La reclamación de Olga termina con una apelación a la colaboración y a la sensibilidad institucional. Pide que se visibilice el problema y que, entre todos, se contribuya a que el Ayuntamiento agilice un trámite que para la administración puede ser ordinario, pero que para las familias resulta decisivo.
Mientras tanto, la palabra licencia sigue marcando la espera en el Cementerio Jardín de Alcalá de Henares. Y detrás de esa espera hay nombres, historias y duelos que no terminan de cerrarse.



